Conceptos errados,
en la maraña selvatica,
cruzadas eternas,
palabras enlistadas
bomabas de falacias.
Entre tanta neurona,
la que piensa es deidad,
la que actua gobierna,
las demas, peones,
quietas, en la cabecera del duende.
Rota esta la lampara,
que alumbraba las sombras;
revistas a los pies de la cama,
con pobreza impresa en las paginas;
es tu pobreza y mi pobreza.
Derecho para la casa,
se fue el torpe decidido
en motoneta submarina
con propulsores amarillos;
perdido el pillo por pillo.
Sigo esperando en la esquina,
el tranvia que se paga con suerte,
tengo mucha y quiero sencillar;
dar limosnas al mendigo de la plaza.
Quiero patear botellas vacias,
con rostros de hombres pasados,
alejando de mi el mal pasado,
ese que condena y molesta,
el que pena y nos tranca.
Quiero bicicletas mentales,
para un gimnasio neuronal;
muevanse de una vez,
que este mundo se derrumba;
antes de caer, a la cabecera del duende.
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