
Esteril y frio
como arbol de invierno
muerto con vida
sentado entre las tumbas.
Nada,nada;
nada tengo, nada soy;
menor que un poco de cielo
menor que un grano de arena.
Las manos vacias de todo
como una tierra sin ovarios;
preso en pasillos de destellos
de luces perdidas en parranda.
Nada tengo, nada soy,
con la sonrisa de dientes caidos
y los ojos sin faro nocturno
en vida ceñida a la marcha con norma.
Nada, nada;
nada tengo, nada soy,
y aun cuando algo tenga
seguire sintiendo que es nada.