
Pasajero de la vida
rendido en los momentos
caído ante los tropiezos
amanecido entre desgracias
despierto ante justicias.
Es tu vida la que se detiene
entre tanta palabra sucia
entre tanto secreto caído.
En la hora de tu muerte
libranos de verte morir.
En la hora de tu gracia
libranos de perder tus ojos,
libranos de no oír tus gritos
libranos de enfriar tu calor
libranos de la mala suerte.
A la hora de las penas
que estas se ahoguen entre lágrimas
que nadie deje días tristes
vagando en los calendarios.
En un día de las tuyos
prestame tu mediodía
para alargar mi mañana
y dame tu medianoche
para alargar mi tarde.
En la hora de la suerte
esperame de pie y sin mascaras
para ver la luz de tu mirada
la esperanza que se hospeda en tu sonrisa,
la fe que grita en tu risa.
En el transcurso de la hora
enseñame a enseñar las glorias
que quiero ser un guia con suerte
compañero de la dicha.
A la hora de la suerte,
dile a la desdicha que se aleje
que les puertas se cerraron
para su imperio de tristeza
para su semilla ciega de futuro,
para su amor resentido de amor
y su voz oscura de armonía...

