Cuando se da cuenta el hombre
que la soledad le aterra
si mira su espalda
y solo ve sus ojos.
En que momento fuimos
carnada de la inmundicia;
murcielagos de colores
con mascaras de calabaza.
Quiero sentir tu mano
muy cerca de mi alma,
que los angeles de luto
bajen a dar el pesame.
Cuando decimos la verdad
si nuestros ojos no brillan;
nuestras manos no labran
el camino del hombre justo.
No quiero cometer errores
si estos implican desgracias,
cavernas que se derrumban
aplastando sonrisas.
Hoy quiero caminar por la playa
solo pero acompañado
triste pero contento,
llorando sin lagrimas,
con angeles de luto
que avalen mis sentimientos.
Simplemente, plasmado aquí se encuentra el resultado de un caos mental, escupido desde las fauces de una bestia. Pretensión alta seria encantar a cada visitante con toda esta palabrería barata agrupada en versos y estrofas. El hecho de desahogarse, la existencia de una posibilidad de desahogo trasciende el hecho de si esta loca agrupación de vocablos agrada al publico o no. Muchas veces las poesías se engendran desde el egoísta sentimiento individualista. Mas no puedo decir.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Prefiero caminar

No quisiera calzar
los zapatos que la muerte me dio,
prefiero caminar
entre espinas en llamas
con manos cazadoras
y anuncios de apocalipsis.
Prefiero que las voces vuelen,
que la sangre se seque,
que mis manos estorben.
Prefiero sentarme solo
mirando aflorar los sueños,
dar portazos a los anhelos.
No quiero vestir
pantalones negros de luto.
Prefiero ir desnudo
que la luz ilumine lo perdido
que su visita no se pierda
que las manos me obedezcan.
Prefiero caminar
entre espectros homicidas
con las bocas sin dientes,
las manos podridas
las voces perdidas
la muerte presente.
La vida anda errante.
Prefiero caminar
entre sueños de tortugas,
muertos con armaduras
voces destempladas
volando con plumas oscuras.
Prefiero caminar
sin la soledad como oompañera
con los pies rotos,
y las manos quietas,
con la voz gastada
y la mirada muerta.
No quiero hablar
con la voz de la muerte en mis entrañas,
quiero salir del momento,
que broten las espadas
que se abran las salidas,
que el infinito se acerque
y me tome de las manos...
miércoles, 15 de septiembre de 2010
El hombre solo

Dime quien es el que se pasea
entre tanto sombrio pasillo;
el que corre maratonas
en la osura avenida perdida,
el que por las noches grita
que la vida le ha sido injusta.
Dime quien es el que viste
oscuros ropajes señoriales,
el que con su sombrero esconde
su cabeza inhabitada de vejez;
al que nadie le pregunta nada
pero aun asi todo lo responde.
Dime quien es el que come
con legra luz de vela por el dia,
el que lee libros que invocan
un lejano pasado que galopa.
El que escucha sinfonias,
el dia entero, sin comprenderlas.
A pesar de todo, es un hombre,
un hombre solo, muy solo,
caido en los azares de la vida,
con la fortuna perdida en la desdicha,
con la risa extraviada en la penumbra,
con la sombra quieta en la memoria.
El es un hombre,
solo, abandonado, con la memoria fija
en lo que alguna vez fue;
en lo que ya nunca sera,
con los ojos vacios de alegria
con lagrimas agolpadas en la puerta.
Es un hombre solo
que solo se forjo la soledad
que solo se encontro con la oscuridad,
que solo se duerme en las noches,
soñando aun, que esta mas solo que nunca.
La ventana

Me asomo por la ventana
y veo pasar mi vida
paseando en bicicleta
dando media vuelta
y charlando con cualquiera.
Me asomo por la ventana
y solo veo luces
pasajeros sin boleto
maletas caminantes
y cartas sin destino.
Me asomo por la ventana
y veo tu voz cantando
desafinada por los años
canciones de amor y pena,
recuerdos de un ayer errante.
Me asomo por la ventana
y encuentro tus ojos enamorados
esperando que yo los vea
y los acomode en mi regazo,
refugio humilde del aguacero.
Por fin cierro la ventana,
y ya no veo nada mas,
solo yo presente en una caja
adornada de asusencias y vejamenes,
y mi cuerpo ahogado en inmundicias.
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