
No quisiera calzar
los zapatos que la muerte me dio,
prefiero caminar
entre espinas en llamas
con manos cazadoras
y anuncios de apocalipsis.
Prefiero que las voces vuelen,
que la sangre se seque,
que mis manos estorben.
Prefiero sentarme solo
mirando aflorar los sueños,
dar portazos a los anhelos.
No quiero vestir
pantalones negros de luto.
Prefiero ir desnudo
que la luz ilumine lo perdido
que su visita no se pierda
que las manos me obedezcan.
Prefiero caminar
entre espectros homicidas
con las bocas sin dientes,
las manos podridas
las voces perdidas
la muerte presente.
La vida anda errante.
Prefiero caminar
entre sueños de tortugas,
muertos con armaduras
voces destempladas
volando con plumas oscuras.
Prefiero caminar
sin la soledad como oompañera
con los pies rotos,
y las manos quietas,
con la voz gastada
y la mirada muerta.
No quiero hablar
con la voz de la muerte en mis entrañas,
quiero salir del momento,
que broten las espadas
que se abran las salidas,
que el infinito se acerque
y me tome de las manos...
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