Cuando se da cuenta el hombre
que la soledad le aterra
si mira su espalda
y solo ve sus ojos.
En que momento fuimos
carnada de la inmundicia;
murcielagos de colores
con mascaras de calabaza.
Quiero sentir tu mano
muy cerca de mi alma,
que los angeles de luto
bajen a dar el pesame.
Cuando decimos la verdad
si nuestros ojos no brillan;
nuestras manos no labran
el camino del hombre justo.
No quiero cometer errores
si estos implican desgracias,
cavernas que se derrumban
aplastando sonrisas.
Hoy quiero caminar por la playa
solo pero acompañado
triste pero contento,
llorando sin lagrimas,
con angeles de luto
que avalen mis sentimientos.
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