Sin alas se tiro del puente
pensando aterrizar entre cojines,
soñando que abrazaba la locura,
que salta en trampolines de zancudo,
con zampullido de manitos rotas.
Mi sangre es un licor
del que se alimentan los engendros
que a diario reciben golpizas,
del gran patron de las blasfemias
con guantes de box, incrustados de indecencia.
Con tu toalla secate la sangre,
con tus pies sacude a los herejes,
que se cuelgan y se cuelgan
de tus pantalones llenos de escaleras
de tu gloria llena de arrogancia
de tus manos tirando escupitajos.
Suelta el camino por el que te arrastras
huye de los prisioneros de tu hambre
reparte las migajas del bolsillo
entre las palomas vestidas de luto,
pues las demas no guardan respeto
por la muerte prisionera entre las mañas.
Denle las cadenas al santo
para que reparta la justicia
decapite villanos con su aureola
emita juicios sin prudencia
y vuele al cielo como ejemplo...
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