Llevame con tu frio, al lugar donde los hombres no conocen el llanto,
al momento en el cual, no se conoce el silencio,
adonde las voces no tocan los corazones,
y los corazones no tocan otros corazones.
Llevame a la soledad encarnada en las piedras,
a los ecos que galopan entre quebradas,
a los pasos frios que anhela la muerte,
a las noches frias que el maldito espera.
Sacame de este infierno de dolores y llamas latentes,
llevame al frio universo de granito,
a la oscura marea sin tormenta,
a la densa niebla que aprisiona.
Atormentame con tu fuerza, frio enviado del cielo,
que tus manos congelen mi conciencia,
y de un empujon, mi todo se borre del calvario,
mi todo, que no es nada, y mi nada, que es todo lo que poseo...
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