Camino por calles vacias,
pensando en lo que soy,
¿Acaso el brillo que veo adelante,
es mi real y unico destino?
Aun una barrera me separa,
de todo lo que es considerado "humano".
Las calles de una ciudad,
se transforman en laberinto,
las desolaciones me siguen;
¡Presagios de intentos fallidos,
organizando persecuciones y traiciones!.
En plena avenida de colores,
se aparece el rostro que siempre he evitado ver;
me dice que ya es hora,
que la guia se termino,
que desde ahora estoy solo.
La soledad no me aterra,
solo me engrandece y me fortalece;
en soledad los versos fluyen,
en soledad aun te veo,
en soledad caigo y me levanto.
El orgullo es como una sombra
que me atrapa y me encierra,
me obliga a mirarlo a los ojos,
que son abundantes en ausencia,
y brumosos como la niebla.
En transito desesperado,
me sumerjo en un sueño,
esperando nunca salir;
pero las salidas proliferan,
y la entrada es una sola.
En plena calle,
aparece mi reflejo,
que comienza a insultarme,
recordando mi caida,
y la verguenza que me rodea.
Voy caminando solo,
y tropiezo con mi rostro,
que me mira con desconsuelo,
con los ojos vidriosos,
esperando para llorar conmigo.
Cruzando la calle,
mil manos me saludan,
me piden que me acerque,
para abofetearme todas juntas
como castigo por mi fracaso.
De camino a mi destino,
mil pies con botas me siguen,
obligandome a correr;
quieren patearme,
y moler mi cuerpo con sus golpes.
Llego a mi cama,
que ahora es de clavos,
que se me entierran y me desangran,
me insultan mientras se beben mi sangre,
me sacan en cara mi inminente caida.
Luego de mi caida,
solo deseo el rincon mas miserable,
donde no hayan torturas,
y mi sangre pueda derramarse libre,
dejando la mas triste marca,
del que ya cayo y no se va a levantar jamas...
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